Reencuentro

Llegar y descalzarse, con los ojos extasiados y la sonrisa dibujada nada más verte.

¡Cómo echaba de menos escucharte! ¡cómo echaba de menos tu olor!

El primer cosquilleo en los pies es fino y seco. “Voy a caminarte de punta a punta”, me digo.

A medida que me acerco a ti el cosquilleo se vuelve más áspero y más húmedo.

Y me sales al encuentro adornado con un remolino de espuma blanca, travieso, lamiéndome los pies primero, trepando por mis piernas sedientas después, con tanto ímpetu que me obligas a remangarme la falda.

Después de tanto tiempo no sé muy bien como describir la sensación… dejémoslo en “repentina alegría”

Hoy he vuelto a la playa, a llenarme de nuevo la retina de azul, naranja, rosa, malva… y es que me debía una puesta de sol desde hacía meses.

He regresado a casa con arena en los pies, el bajo de la falda algo húmedo y el corazón alegre.

Samil – 27/05/2020

Fase 2

Después de dos meses asomada a la ventana y revoloteando tímidamente y en contadas ocasiones sólo por su barrio, Campanilla estaba deseando que llegase este lunes para echarse a volar por toda la ciudad sin límite de tiempo. Sus alitas ya se mueven inquietas. Tal vez mañana os sorprenda una fina lluvia de polvo de hadas.

La preciosa imagen que ilustra esta entrada es de Pablo Prados.

La marquesa está triste…

La marquesa está triste… ¿qué tendrá la marquesa?

La Marquesa del Recopete ha estado en los últimos meses casi siempre al borde de una crisis nerviosa. Pobrecita la marquesa, obligada por las circunstancias a permanecer encerrada en su casa de la Castellana (un ático de 300 metros cuadrados de nada, con una terracita de 150) con la única compañía de su asistenta colombiana Mª de los Remedios.

Ha sido terrible tener que suspender su viaje de cada Semana Santa a un destino exótico. Ella que ya se veía luciendo los modelitos exclusivos que se había comprado en la Milla de Oro, paseando su palmito por las paradisíacas playas de Aruba.

Ha sido terrible ver como se cancelaban en su agenda eventos de alto standing, cócteles de inauguraciones, photocalls y reuniones con las amigas del club de golf.

Ha sido terrible tener que hacer el tremendo esfuerzo de seguir los ejercicios de su personal training por videoconferencia.

Ha sido terrible verse obligada a prescindir de los cuidados de su esteticista, de su masajista y de la manicura diaria.

Pero lo más terrible de todo ha sido, ante el avance inexorable de sus canas, tener que recurrir a las inexpertas manos de Mª de los Remedios para que le aplicase el tinte del supermercado.

Indignada por tamaños despropósitos ella también decidió manifestarse contra las medidas represoras que coartaban su LIBERTAD.

Se vistió discreta pero elegante para la ocasión, con traje de firma que acompañó de un pañuelo rojo y gualda (made in China) y una mascarilla ffp3 adquiridos días antes en Internet.

Acompañada de Mª de los Remedios, que sostenía la cacerola, se unió a los gritos de “GOBIERNO DIMISIÓN” en animada concurrencia con los vecinos que llenaban su calle.

Tres días seguidos salió a manifestarse. Tres días seguidos Mª de los Remedios la acompañó cacerola en mano. Al cuarto día se sintió algo indispuesta y le ordenó a Mª de los Remedios que acudiese con la cacerola a manifestarse por ella.

Han pasado las semanas, se han relajado las medidas del gobierno, pero la pobrecita Marquesa del Recopete sigue contrariada. Y es que, después de pasar más de tres semanas ingresada en un hospital público, respirando gracias a un tubo introducido en su tráquea, hoy por fin le han dado el alta… Pero al llegar a su casa se ha encontrado sobre la mesa de la cocina, junto a una cacerola, una nota de Mª de los Remedios que reza: “Lo siento señora, pero aquí la que dimite soy yo, así que a partir de ahora ocúpese usted de la cacerola”

Carvalho Calero – Día das Letras 2020

“¿Onde está o verso? ¿Onde está a prosa?
¿Onde está o home? ¿Onde a muller?
¿Onde está a arte? ¿Onde a politica?
¿Onde está o mal? ¿Onde está o ben?
¿Onde está o novo? ¿Onde está o vello?
¿Onde está a injúria? ¿Onde está a lei?
¿Onde está o amor? ¿Onde o desejo?
¿Onde está o mal? ¿Onde está o ben?
¿Onde está a direita? ¿Onde a esquerda?
¿Onde o fastío? ¿Onde o pracer?
¿Onde a verdade? ¿Onde a mentira?
¿Onde está o mal? ¿Onde está o ben?
¿Onde está a paz? ¿Onde está a guerra?
¿Onde está o demo? ¿Onde está o deus?
¿Onde está o ceibe? ¿Onde esta o escravo?
¿Onde está o mal? ¿Onde esta o ben?
¿Onde está o negro? ¿Onde está o branco?
¿Onde o traballo? ¿Onde o lecer?
¿Onde está a morte? ¿Onde está a vida?
¿Onde está o mal? ¿Onde está o ben?”

Poema 41 de Excalibur

Happy birthday “sister”

Tiene un talento “bárbaro” para atrapar las emociones que constantemente revolotean por su cabecita inquieta, y con pluma veloz darles forma y nido de palabras hermosas.

Fue a nacer en Barcelona un día de San Isidro porque ella es así de especial.

Una noche de poesía su “almita romántica” fue a coincidir con otra mucho más traviesa, la mía, y desde entonces no paro de provocarla para que juegue todo el rato al “aquí y ahora”.

No sé si seré o no una buena influencia, pero cuando consigo que aparque por un rato su interminable cuestionario de futuro ansioso, la veo mucho más risueña, así que… “sister”, vayámonos a la terraza a celebrar descalzas y sin filtros el hoy, que mañana será otro día.

Oportunidad perdida

Tan sólo era un modesto empleado de banca con una vida bastante anodina, pero todas las mañanas de lunes a viernes, aguardaba impaciente a que dieran las 11:00. Eran los treinta minutos más deseados del día. Apagaba la pantalla de su ordenador, se ponía la americana, iba un momento al baño a comprobar su aspecto ante el espejo y salía como una exhalación por la puerta de la sucursal.

Ocupaba casi siempre la misma mesa y mientras esperaba inquieto a ser atendido por ella se repetía mentalmente: ” hoy se lo voy a decir… hoy se lo digo”

_ “Buenos días señor Álvarez, ¿le sirvo lo de siempre?”

_ “Sí… sí, por favor”, acertaba a balbucear visiblemente turbado, e inmediatamente se escondía tras el periódico. Luego la observaba de reojo, la veía moverse entre las mesas resuelta y vivaracha atendiendo al resto de la clientela, siempre con esa sonrisa de la que él se había perdidamente enamorado en secreto. Y es que no podía evitarlo, el corazón se le aceleraba cuando ella le traía su café.

_ “Aquí tiene, muy caliente y con espuma como a usted le gusta, ¿desea algo más?” … (breve pausa muy dramática)

_ “No… no, gracias”, respondía torpemente mientras le entregaba las monedas y notaba entonces el leve roce de su mano. En ese momento se ponía rojo como un tomate y volvía a esconderse tras el periódico. Terminaba el café y regresaba cabizbajo a la oficina, maldiciendo su desmedida timidez y su innata torpeza. Y así un día tras otro armándose de valor para luego, por su cobardía, fracasar en el intento.

Casi dos meses de confinamiento no consiguieron que dejase de pensar en ella ni un sólo día. Por eso el primer lunes de la fase 1 de la desescalada, regresó a la cafetería decidido y animado, dispuesto a confesar su amor, pero ella no estaba… tampoco apareció el martes, ni el miércoles, ni la semana siguiente… ni las siguientes.

Ahora le atiende un camarero joven y taciturno que además de negarle los buenos días, le sirve el café templado y sin espuma.

Función cancelada

BENVOLIO

Huye, Romeo.

La gente acude y Teobaldo está muerto.

Si te alcanzan, vas a ser condenado a muerte.

No te detengas como pasmado.

¡Huye, huye!

Yo tendría que haberte prestado hoy mi cuerpo y mi voz para hacerte visible.

Tú me habrías prestado una vida distinta durante hora y media, querido Benvolio.

No ha podido ser esta vez… el teatro de momento, ha de permanecer también en cuarentena.

Mamá

Madrugaste aquel lunes, eran apenas las siete de la mañana.

Tenías prisa por nacer, tanta que preferiste hacerlo en una camilla en los pasillos del hospital antes que entrar en el paritorio.

Te libraste por unos pocos gramos de empezar tu vida en una incubadora… ¡Eras tan pequeña!

Ese fue para tu padre y para mí, el día más feliz de nuestras vidas.

Me has contado esta historia cientos de veces.

Han pasado 55 años, 11 meses y cinco días y afortunadamente… me la sigues contando.

Feliz día mamá.