La bondad en forma de perro

Demasiado tímido, demasiado grande, demasiado asustadizo, demasiado frágil…

Ya llevabas casi cuatro años en el refugio y habias entrado en la lista de los desahuciados, en la lista de los perros que acabarían sus días en aquel lugar. Y es que, el día que nos conocimos a diferencia de tus compañeros, que brincaban a mi alrededor en una algarabía de ladridos y meneos de rabo para llamar mi atención, tú no sabías “venderte”. Permaneciste inmóvil sobre el tejadillo de los caniles del que pocas veces descendias por temor a los perros más fuertes.

Pero pasé por delante de ti, a una distancia prudente, y nuestras miradas se cruzaron. La tuya desconfiada de la mia, la mia conmovida de la tuya. Así estuvimos unos minutos hasta que finalmente, sin saberlo aún, ya nos habíamos “elegido”.

Cuando tu cuidadora te trajo a casa, tardaste en bajar del coche. Otra vez el miedo y la desconfianza instalados en los ojos, menos mal que Chisco te convenció de que esta vez tus temores eran infundados. Una buena dosis de caricias y palabras suaves obraron el milagro. De repente te arrancaste a correr y a saltar de un modo torpe y cómico por el jardín. Dabas pura risa y eras pura ternura.

Y desde aquel día y durante once años nos has permitido disfrutar de ti, de tu lealtad absoluta, de tu adoración por todos nosotros. La bondad en forma de perro, eso has sido tú querido Enzo.

Gracias grandullón, te vamos a echar mucho de menos…

25 de Xullo – Día de Galicia

Galegos, sede fortes,
prontos a grandes feitos;
aparellade os peitos
a glorioso afán;
fillos dos nobres celtas,
fortes e peregrinos,
luitade polos destinos
dos eidos de Breogán

“Os pinos” poema de Eduardo Pondal nas voces de: Lola Villar, Charo Miloro, Montse Copa, Roxana Villagrasa, Cris Amoedo, Alicia Savaxe, Raquel Fernández, Susi de la Torre, Nila Álvarez, Stella Maris González, Esther Alonso e Toñi Caseiro.

Himno galego interpretado polo Cuarteto Egeria.

Parabéns a todos os que levamos a Galicia no corazón, feliz Día da Matria Galega!

Xela Arias – Día das Letras 2021

“Hasme oír;

agora busco que conxugues

ben o verbo dos posibles,

e que ti esquezas esa radio de cousas previas

amarrada sempre ós pensamentos.

Hasme oír: déixate

que te percibas a ti,

tamén ti atropelada das palabras,

á procura de trazos que nos

describan.

Fragmento de “Vencerse é cousa de se tratar” do poemário “Intempériome”.

23 de Abril…soy una “leona”

En mi casa los libros son considerados tesoros. Nuestra biblioteca es diversa y ha ido creciendo siempre, desparramada ya por la mayoría de las estancias. No sólo hay libros en la sala de estar, también los hay en las habitaciones, en el gabinete, en el desván y hasta en la cocina. Afortunadamente hay libros por casi todos los rincones.

Tenemos un estantería especial para los que yo llamo “libros/amigos”, esos que lucen en la primera página la dedicatoria cariñosa de su autor/autora. Con bastantes de esos escritores me unen, para mi dicha, lazos de amistad. He escogido treinta de ellos, treinta libros/amigos para celebrar este día agradeciéndoles que continúen escribiendo para que una “leona” como yo pueda seguir devorando historias.

Historias que invitan a soñar, a reflexionar, que conmueven, que sorprenden, que entretienen, que sacuden el corazón y expanden la mente. Historias que son bálsamo, refugio, alimento para el alma. Y es que pocas cosas hay más placenteras en la vida que sentarte en tu rincón favorito con un libro en las manos.

Benditos sean los libros, pero sobre todo benditos sean los que escriben y nos nutren de emociones.

Tus zapatos, mis zapatitos

Cada día tratabas inútilmente de explicármelo, pero yo persistía en un desconsolado berrinche. Finalmente sonreías, me dabas un beso y te marchabas.

Yo me tiraba al suelo para ver, por debajo de la puerta, como tus zapatos se alejaban por el pasillo hasta desaparecer al llegar a las escaleras. Luego me levantaba y corría a buscar los brazos de mamá que me aupaban a la ventana. Y tú, desde la calle, te girabas y nos saludábamos con la mano.

Y así un día tras otro, hasta que volvías del trabajo y el sonido de la llave en la cerradura ponía alas en mis zapatitos, y corría a abrazarte gritando por el pasillo la primera palabra que aprendí a pronunciar… “papá, papá, papá”.

A mi casa los Reyes Magos vienen todos los días

De todos los árboles de nuestro jardín, los favoritos de mi padre siempre fueron los naranjos.

Siendo niña, recuerdo haberle preguntado la mañana de un seis de enero, después de abrir entusiasmada todos mis regalos…

“¿Papá, y a ti que te traían los reyes cuando eras pequeño?”

Se echó a reír y luego me contó que, en aquellos tiempos, los Magos de Oriente no solían pasar por la montaña luguesa.

Mi padre fue el noveno de 12 hermanos y, según sus propias palabras, el más trasto con diferencia de todos ellos. tardó bastante en dar el “estirón”, hasta los 17 años no creció lo que debía por lo que fue un niño bajito comparado con los de su edad, pero aún así era bastante pendenciero. Si había que pelearse con los chiquillos de la aldea vecina él siempre estaba dispuesto, aunque luego tuviesen que sacarle del apuro sus hermanos más mayores.

Pero a pesar de sus continuas travesuras, sí recordaba que una vez los Reyes Magos pasaron por su casa y le dejaron bajo la almohada un precioso regalo… ¡DOS NARANJAS!

Dos deliciosas naranjas que fue saboreando gajo a gajo como el mayor de los manjares en los días siguientes. Nunca antes había comido nada tan sabroso.

Pero eso fue antes de que a su padre un “cólico miserere” (peritonitis) se lo llevase al otro mundo, estallase la guerra civil, y mi pobre abuela se quedase viuda con dos hijos combatiendo en el frente, otro emigrado en Argentina, y haciendo milagros para sacar adelante al resto.

Aquel niño travieso no volvió a recibir regalos de reyes, tal vez por eso siempre procuró que a su adorada hijita nunca le faltasen.

Todas las mañanas me preparo un vaso grande de zumo de naranja antes de desayunar y pienso en mi padre… por eso digo que “a mi casa los Reyes Magos vienen todos los días”.

(En la foto, del año 1993, mi padre y mi hijo pequeño comparten una naranja del jardín).

Noche de Reyes

Mi padre siempre tuvo un trato muy cercano y amistoso con sus majestades, los Reyes Magos de Oriente, debía ser porque su trabajo por las mañanas le tenía recorriendo Madrid de un lado a otro y coincidían con frecuencia cuando ellos visitaban la ciudad.

Le gustaba mucho alardear ante mí de esos encuentros y a menudo me hablaba de ellos. Desde principios de diciembre, al llegar a casa al mediodía, muchas veces me sentaba en sus rodillas y me preguntaba: “¿sabes a quién he visto hoy?”

A mí se me abrían los ojos como platos mientras él me relataba su encuentro con Melchor en la calle Fuencarral, o las charlas con Baltasar mientras ambos aguardaban para hacer transbordo en la línea de metro de Ópera, o el café con churros que se había tomado por la mañana en Atocha con Gaspar.

Después yo le bombardeaba a preguntas acerca de si ya habían recibido mi carta, si le habían hablado de mí, si había visto también a los camellos, si estos iban muy cargados…

Nuestra ilusionante conversación solía interrumpirse cuando mamá anunciaba desde la cocina que la mesa estaba puesta y la comida servida en los platos, que nos dejásemos de cháchara e hiciésemos el favor de sentarnos de una santa vez antes de que se enfriase el guiso y luego no estuviese tan rico.

Entonces yo comenzaba a comer con mi desgana habitual, moviéndome inquieta en la silla, mientras por mi cabecita bullía todo un desfile de regalos, camellos, magos y sorpresas…

Por aquel entonces, los niños no conocíamos aún al señor gordito vestido de rojo que dice “ho, ho, ho”, y la noche del cinco de enero era, sin duda, la más especial y mágica de todo el año.

Os deseo a todos una noche de Reyes muy feliz.

Un año…

Fue poner el pie en la arena y comenzar a llover con ganas, hice bien en traerme mi paraguas de colores a la playa. Es casi un ritual, comenzar el año respirando mar, escuchando batir las olas, sintiendo la brisa en la cara y el pelo moviéndose al compás del viento.

Hace justo un año me acerqué también a la playa, esa tarde recuerdo el cielo azul y un sol de invierno esplendoroso.

De vuelta en casa me senté delante del ordenador y germiné este blog pequeñito de “la gata”, un blog que ha ido creciendo tímido a la sombra de su hermano mayor, el blog de “Marieta” que es más pragmático y menos íntimo. Sois pocos los lectores de este blog que acaba de cumplir su primer año, pocos pero selectos y apreciados, y está bien que así sea.

Espero que dentro de un año pueda escribiros de nuevo a mi regreso de la playa y siga teniendo cosas bonitas que contaros, hasta entonces procurad ser muy felices.

Después del chaparrón se disiparon las nubes

En 2021 tampoco te rindas

Hace un par de días observaba a ratos el cielo desde la ventana de mi cocina mientras “faenaba” en las labores domésticas, un día típico de chaparrones abundantes seguidos por ratos de tregua en los que el sol peleaba denodado contra los nubarrones.

La vida misma, pensé… La vida llena de claroscuros, a ratos gris, a ratos luminosa.

Este 2020 que está a punto de terminar no ha sido precisamente un año para “tirar cohetes”, muchos (demasiados) se han quedado por el camino, pero lo deseable es que, los que aún seguimos aquí, no nos rindamos. Seguro que vendrán días mejores y peores, días grises pero también azules y hasta de color de rosa. Afrontémoslos con humor y con amor, porque como decía mi abuela: “nunca choveu que non escampara”.

Este poema, que algunos atribuyen erróneamente a Benedetti y otros dicen que es de Alexis Valdés, independientemente de quien lo haya escrito, me gusta. Y con él quiero desearos un 2021 esperanzador y cargadito de salud, en el que recuperemos por fin todos los abrazos perdidos.

¡Feliz año!

Este año no hay “belén”

(La Virgen se está peinando entre cortina y cortina… y el pobre de San José no encuentra su mascarilla)

  • José: María, ¿tú sabes dónde la he puesto?… ya se me olvidan las cosas, eso es que voy para viejo.
  • María: la tiré a la basura que ya te la pusiste ayer, con estas cosas te he dicho que cuidado has de tener. Además… ¿a dónde vas a esta hora?, vigílame al niño, anda, mientras pongo la lavadora.
  • J: dime niño… ¿tú qué quieres?, ¿que leamos un tebeo o que te ayude con los deberes?
  • Niño: yo quiero bajar al parque a jugar con mis amigos, me aburro de estar en casa haciendo siempre lo mismo.
  • J: ¡ay del chiquirritín! menudo genio se nos gasta, ¿te ha dicho tu madre ya, que este año no hay belén y se suspende la cabalgata?
  • N: ¿y qué pasa con mis regalos?, ¿no van a venir los magos?, yo les he escrito la carta como hago todos los años.
  • J: ¿tú no sabes hijo mío, que en Oriente también están confinados?, los Reyes no pueden viajar y en Laponia tienen cierre perimetral, así que Papá Noel ha cerrado su almacén. Los renos están encantados y los camellos también. Pero no te preocupes que tu cumpleaños lo vamos a celebrar, haremos una reunión por “zoom” a la hora de cenar. Imagínate a los Magos, Santa y sus renos, los pastores y hasta Herodes… esta Nochebuena, como se conecten todos ¡armamos la “marimorena”!. Y ahora, ven, dale un abrazo al anciano de tu padre, que esta pandemia me tiene triste, y buena falta me hace.

Feliz Navidad y cuidaos mucho