Me he pintado las uñas de rojo y hasta las margaritas del jardín se han puesto juguetonas.
Autor: Marieta
La marquesa está triste…
La marquesa está triste… ¿qué tendrá la marquesa?
La Marquesa del Recopete ha estado en los últimos meses casi siempre al borde de una crisis nerviosa. Pobrecita la marquesa, obligada por las circunstancias a permanecer encerrada en su casa de la Castellana (un ático de 300 metros cuadrados de nada, con una terracita de 150) con la única compañía de su asistenta colombiana Mª de los Remedios.
Ha sido terrible tener que suspender su viaje de cada Semana Santa a un destino exótico. Ella que ya se veía luciendo los modelitos exclusivos que se había comprado en la Milla de Oro, paseando su palmito por las paradisíacas playas de Aruba.
Ha sido terrible ver como se cancelaban en su agenda eventos de alto standing, cócteles de inauguraciones, photocalls y reuniones con las amigas del club de golf.
Ha sido terrible tener que hacer el tremendo esfuerzo de seguir los ejercicios de su personal training por videoconferencia.
Ha sido terrible verse obligada a prescindir de los cuidados de su esteticista, de su masajista y de la manicura diaria.
Pero lo más terrible de todo ha sido, ante el avance inexorable de sus canas, tener que recurrir a las inexpertas manos de Mª de los Remedios para que le aplicase el tinte del supermercado.
Indignada por tamaños despropósitos ella también decidió manifestarse contra las medidas represoras que coartaban su LIBERTAD.
Se vistió discreta pero elegante para la ocasión, con traje de firma que acompañó de un pañuelo rojo y gualda (made in China) y una mascarilla ffp3 adquiridos días antes en Internet.
Acompañada de Mª de los Remedios, que sostenía la cacerola, se unió a los gritos de “GOBIERNO DIMISIÓN” en animada concurrencia con los vecinos que llenaban su calle.
Tres días seguidos salió a manifestarse. Tres días seguidos Mª de los Remedios la acompañó cacerola en mano. Al cuarto día se sintió algo indispuesta y le ordenó a Mª de los Remedios que acudiese con la cacerola a manifestarse por ella.
Han pasado las semanas, se han relajado las medidas del gobierno, pero la pobrecita Marquesa del Recopete sigue contrariada. Y es que, después de pasar más de tres semanas ingresada en un hospital público, respirando gracias a un tubo introducido en su tráquea, hoy por fin le han dado el alta… Pero al llegar a su casa se ha encontrado sobre la mesa de la cocina, junto a una cacerola, una nota de Mª de los Remedios que reza: “Lo siento señora, pero aquí la que dimite soy yo, así que a partir de ahora ocúpese usted de la cacerola”
Carvalho Calero – Día das Letras 2020
“¿Onde está o verso? ¿Onde está a prosa?
¿Onde está o home? ¿Onde a muller?
¿Onde está a arte? ¿Onde a politica?
¿Onde está o mal? ¿Onde está o ben?
¿Onde está o novo? ¿Onde está o vello?
¿Onde está a injúria? ¿Onde está a lei?
¿Onde está o amor? ¿Onde o desejo?
¿Onde está o mal? ¿Onde está o ben?
¿Onde está a direita? ¿Onde a esquerda?
¿Onde o fastío? ¿Onde o pracer?
¿Onde a verdade? ¿Onde a mentira?
¿Onde está o mal? ¿Onde está o ben?
¿Onde está a paz? ¿Onde está a guerra?
¿Onde está o demo? ¿Onde está o deus?
¿Onde está o ceibe? ¿Onde esta o escravo?
¿Onde está o mal? ¿Onde esta o ben?
¿Onde está o negro? ¿Onde está o branco?
¿Onde o traballo? ¿Onde o lecer?
¿Onde está a morte? ¿Onde está a vida?
¿Onde está o mal? ¿Onde está o ben?”
Poema 41 de Excalibur
Happy birthday “sister”
Tiene un talento “bárbaro” para atrapar las emociones que constantemente revolotean por su cabecita inquieta, y con pluma veloz darles forma y nido de palabras hermosas.
Fue a nacer en Barcelona un día de San Isidro porque ella es así de especial.
Una noche de poesía su “almita romántica” fue a coincidir con otra mucho más traviesa, la mía, y desde entonces no paro de provocarla para que juegue todo el rato al “aquí y ahora”.
No sé si seré o no una buena influencia, pero cuando consigo que aparque por un rato su interminable cuestionario de futuro ansioso, la veo mucho más risueña, así que… “sister”, vayámonos a la terraza a celebrar descalzas y sin filtros el hoy, que mañana será otro día.
Oportunidad perdida
Tan sólo era un modesto empleado de banca con una vida bastante anodina, pero todas las mañanas de lunes a viernes, aguardaba impaciente a que dieran las 11:00. Eran los treinta minutos más deseados del día. Apagaba la pantalla de su ordenador, se ponía la americana, iba un momento al baño a comprobar su aspecto ante el espejo y salía como una exhalación por la puerta de la sucursal.
Ocupaba casi siempre la misma mesa y mientras esperaba inquieto a ser atendido por ella se repetía mentalmente: ” hoy se lo voy a decir… hoy se lo digo”
_ “Buenos días señor Álvarez, ¿le sirvo lo de siempre?”
_ “Sí… sí, por favor”, acertaba a balbucear visiblemente turbado, e inmediatamente se escondía tras el periódico. Luego la observaba de reojo, la veía moverse entre las mesas resuelta y vivaracha atendiendo al resto de la clientela, siempre con esa sonrisa de la que él se había perdidamente enamorado en secreto. Y es que no podía evitarlo, el corazón se le aceleraba cuando ella le traía su café.
_ “Aquí tiene, muy caliente y con espuma como a usted le gusta, ¿desea algo más?” … (breve pausa muy dramática)
_ “No… no, gracias”, respondía torpemente mientras le entregaba las monedas y notaba entonces el leve roce de su mano. En ese momento se ponía rojo como un tomate y volvía a esconderse tras el periódico. Terminaba el café y regresaba cabizbajo a la oficina, maldiciendo su desmedida timidez y su innata torpeza. Y así un día tras otro armándose de valor para luego, por su cobardía, fracasar en el intento.
Casi dos meses de confinamiento no consiguieron que dejase de pensar en ella ni un sólo día. Por eso el primer lunes de la fase 1 de la desescalada, regresó a la cafetería decidido y animado, dispuesto a confesar su amor, pero ella no estaba… tampoco apareció el martes, ni el miércoles, ni la semana siguiente… ni las siguientes.
Ahora le atiende un camarero joven y taciturno que además de negarle los buenos días, le sirve el café templado y sin espuma.
Función cancelada
BENVOLIO
Huye, Romeo.
La gente acude y Teobaldo está muerto.
Si te alcanzan, vas a ser condenado a muerte.
No te detengas como pasmado.
¡Huye, huye!
Yo tendría que haberte prestado hoy mi cuerpo y mi voz para hacerte visible.
Tú me habrías prestado una vida distinta durante hora y media, querido Benvolio.
No ha podido ser esta vez… el teatro de momento, ha de permanecer también en cuarentena.
Mamá
Madrugaste aquel lunes, eran apenas las siete de la mañana.
Tenías prisa por nacer, tanta que preferiste hacerlo en una camilla en los pasillos del hospital antes que entrar en el paritorio.
Te libraste por unos pocos gramos de empezar tu vida en una incubadora… ¡Eras tan pequeña!
Ese fue para tu padre y para mí, el día más feliz de nuestras vidas.
Me has contado esta historia cientos de veces.
Han pasado 55 años, 11 meses y cinco días y afortunadamente… me la sigues contando.
Feliz día mamá.
Cambio de planes
Si nada de esto hubiese ocurrido, hoy habría caminado por el valle del silencio, con mis botas de montaña, y los ojos asombrados a cada paso.
En cambio me he pasado el día viendo llover detrás de la ventana, en zapatillas de andar por casa, afanada en cosas intrascendentes.
No importa… tan sólo es un eventual cambio de planes.
Por los pelos
Siempre me ha parecido prodigiosa la habilidad de María con las tijeras. Mientras su mano izquierda maneja el peine con rigor sometiendo cada mechón, la derecha sobrevuela alrededor de mi cabeza con la velocidad de un colibrí: “chas, chas, chas”… y unos pocos minutos bastan para que cada pelo ocupe su debido lugar con su exacta longitud.
Hoy me armé de valor y me atreví a esgrimir las tijeras yo también. El molesto pelo delante de los ojos estaba distorsionando mi visión del mundo, así que resuelta y con mano firme he intentado emular a María y me he recortado el flequillo yo solita.
Lo cierto es que ahora veo el mundo con más claridad pero… cuando me he mirado en el espejo, me he dado cuenta de lo mucho que echo de menos la prodigiosa habilidad de María, mi peluquera de toda la vida.
“ITACA”
Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.
Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.
Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.









