Cuarentena

Ambos eran de vivir el presente, solventar los problemas a medida que surgían, tomarse las cosas con humor, fluir y hacer planes a muy corto plazo.

Se conocían bien, a veces les bastaba una simple mirada para entenderse, muchas “batallas” libradas y muchas conversaciones en torno a un café habían reforzado la confianza mutua.

El nuevo escenario obligaba a un prolongado paréntesis, por eso se despidieron con un abrazo más intenso que de costumbre.

_ Cuídate hermano, te voy a echar de menos.

El protocolo de cuarentena se activaría al día siguiente.

Morra o conto

Querido espello, outra vez empurrándome ao medo, á fame, á asfixia, ao silencio.

Querido espello, outra vez condenando o meu peito, o corpo, a pel, os segredos.

Xa é o momento, chegou a hora, troncemos os armarios para transgredir a historia!

Xa é o momento, chegou o día troncemos os espellos, carraxe e valentía!

Morra o conto xa!

Aprendemos a espirnos rachando as ataduras para podernos vestir con sorrisos e engurras.

Aprendemos a espirnos rexeitando as proporcións. Este conto remata. Únete á celebración!

Maldito espello, que agochabas as portas do inferno, agora acabamos cos demos.

Morra o conto xa!

Maldito espello, xa tronzado acabouse o misterio, só quedan os vidros dun tempo.

Morra o conto xa!

Esa historia pide terra, morra o conto xa! Contáronnos mentiras, non nos deixan bailar. A Rosa, a Maruxa, son anos cavando. A nosa árbore medra sa!

Querido espejo, otra vez empujándome al miedo, al hambre, a la asfixia, al silencio.

Querido espejo, otra vez condenando mi pecho, el cuerpo, la piel, los secretos.

¡Ya es el momento, llegó la hora, rompamos los armarios para transgredir la historia!

¡Ya es el momento, llegó el día, rompamos los espejos, coraje y valentía!

¡Muera el cuento ya!

Aprendemos a desnudarnos rompiendo las ataduras, para podernos vestir con sonrisas y arrugas.

Aprendemos a desnudarnos rechazando las proporciones, este cuento termina, ¡únete a la celebración!

Maldito espejo, que escondías las puertas del infierno, ahora acabamos con los demonios.

¡Muera el cuento ya!

Maldito espejo, ya roto se acabó el misterio, solo quedan los vidrios de un tiempo.

¡Muera el cuento ya!

¡Esta historia pide tierra, muera el cuento ya! nos contaron mentiras, no nos dejan bailar. A Rosa, a Maruxa, son años cavando. ¡Nuestro árbol crece sano!

Letra inspirada en el poema “O talle 50”, de Andrea Nunes Brións, recogido en “Todas as mulleres que fun”

Un 8 de marzo esperanzador

Iba siempre hecho un pincel, con la raya de los pantalones perfectamente planchada, aunque él nunca tuvo una plancha en sus manos… ya se ocupaba ella.

Como por arte de magia su ropa aparecía preparada cada mañana sobre la silla, vestía elegante pero jamás se compró ni un triste calzoncillo… ya se ocupaba ella.

Los zapatos siempre perfectamente lustrados… naturalmente gracias a ella.

Era de paladar exigente, siempre a mesa puesta, nunca tuvo necesidad de freírse un huevo o abrir una lata de sardinas… para eso estaba ella.

El ritual venía repitiéndose a diario desde hacía más de medio siglo. Después de comer ella le servía su café, en vaso, con una gotita de leche y dos cucharadas de azúcar. He visto a lo largo de los años esas manos, ahora más torpes y arrugadas, servir sumisas ese café.

No sé si habrá sido por mi insistencia, pero me han dado ganas de levantarme y aplaudirla cuando el domingo la escuché dirigirse a él y decirle: “y a partir de hoy, el azúcar te lo sirves tú”.

La danza de las mariposas

28 de febrero.

A toda velocidad recoges la casa,

vas a la oficina,

haces la compra,

pones la lavadora,

preparas la comida,

recoges la cocina,

y cuando vas a tender la ropa… el tiempo se detiene.

El patio trasero es el lugar más desangelado de la casa, solo se utiliza para tender la colada. El patio trasero es un lugar de tránsito rápido, que no se habita:

tender la ropa, recoger la ropa, barrer su suelo de vez en cuando.

Es un patio mohíno y feucho, pero esta tarde el poder de la danza de dos mariposas lo ha poblado de belleza.

Alguien dijo una vez: “son las cosas pequeñas y cotidianas las que hacen la vida tan espectacular”.

La danza de las mariposas from Toñi Caseiro (Marieta) on Vimeo.

Rosalía…

Din que non falan as plantas, nin as fontes, nin os paxaros,
nin a onda cos seus rumores, nin co seu brillo os astros,
dino, pero non é certo, pois sempre cando eu paso,
de min murmuran e exclaman:
Aí vai a tola soñando
coa eterna primavera da vida e dos campos,
e xa ben pronto, ben pronto, terá os cabelos canos,
e ve tremendo, atericida, que cobre a xeada o prado.

Hai canas na miña cabeza, hai nos prados xeada,
mais eu prosigo soñando, pobre, incurable somnámbula,
coa eterna primavera da vida que se apaga
e a perenne frescura dos campos e as almas,
aínda que os uns esgótanse e aínda que as outras se abrasan.

Astros e fontes e flores, non murmuredes dos meus soños,
sen eles, como admirarvos nin como vivir sen eles?

Compuesto y sin novia

Me han hackeado la tarjeta de crédito. No es la primera vez, así que la sensación de vulnerabilidad ha sido menos acusada. Lógicamente me he puesto en contacto con mi entidad bancaria para advertirles del cargo fraudulento y hemos iniciado el protocolo acostumbrado.

Lo primero anular dicha tarjeta, y después rastrear los movimientos efectuados con la misma. El apunte sospechoso provenía de algún lugar de Londres y se realizó la víspera de San Valentín, aunque yo me percaté del mismo tres días después.

Lo curioso de este asunto ha sido el modus operandi del presunto ladronzuelo. El individuo/a en cuestión se ha gastado en flores el equivalente a 120 libras esterlinas, ya que la primera operación nos conduce a una floristería londinense. Pero ahí no se queda la cosa, al día siguiente intentó usarla de nuevo, hasta en tres ocasiones, esta vez en un restaurante exótico. Pero ya no le funcionó, el pago fue denegado sucesivamente.

No he podido evitarlo… Me he puesto a fantasear otra vez y he visto con claridad la embarazosa situación.

Él se remueve nervioso en la silla mientras balbucea una excusa torpe ante la mirada inquisitiva y amenazante del camarero. Ella, con evidente disgusto, está empezando a sospechar que su madre tiene razón cuando le advierte que ese muchacho no es “trigo limpio”.

La tensión va “in crescendo” cuando aparece en escena el dueño del restaurante alarmado por el alboroto. Los comensales de las mesas aledañas han empezado a prestar atención a la azorada pareja, mientras murmuran y hacen gestos reprobatorios censurando su comportamiento. Visiblemente alterada ella se ha levantado de la mesa. Tras dedicarle un exabrupto y arrojarle las flores a la cara, ha salido disparada entre sollozos hacia la puerta.

El autor de tan “romántico” fraude se deja conducir a las cocinas sin oponer resistencia. Tan solo deseaba impresionarla, y ahora solo desea que la tierra se lo trague. Había imaginado terminar la noche de San Valentín de un modo más placentero pero lo más probable es que termine, en el mejor de los casos, fregando platos en las cocinas de un restaurante exótico.

Lo siento por ti chaval, has sido muy torpe, yo he recuperado mi dinero a las 24 horas, pero tú… Tú te has quedado compuesto y sin novia.

Los miércoles soy pez

Voy despacio al principio, por aquello de equilibrar temperaturas, pero cuando estoy con el agua al cuello ya no hay quien me pare.

Me deslizo veloz dibujando círculos amplios con los brazos mientras mis piernas se encogen y se estiran rítmicamente.

Y así una vez, y dos, y tres, y cuatro, y cinco, y seis.

Pausa…

Me volteo y ahora sólo me impulso con los pies, suelo cerrar los ojos y estiro el brazo derecho cuando intuyo que estoy llegando al final de la “calle”.

Y así una vez, y dos, y tres, y cuatro, y cinco, y seis.

Pausa…

Tomo aire y me lanzo, esta vez mis brazos son flechas rompiendo la superficie y mis pies dos aletas dejando una estela de burbujas.

Y así una vez, y dos, y tres, y cuatro, y cinco, y seis.

Me abandono de espaldas, me dejo mecer en el azul, cierro de nuevo los ojos. Los sonidos se amortiguan, sólo escucho mi respiración y un leve “plop, plop” de vez en cuando. Ingrávida, deliciosamente ingrávida durante los mejores minutos de la sesión, flotando en una deriva serena antes de repetir todo el ciclo de nuevo.

Seis largos, seis series, buen entrenamiento, esto es divertido.

¿Te cuento un secreto?

Los miércoles de doce a dos, no viene nadie a la piscina… es toda para mí.

Se disipó la niebla

Aquella historia llevaba estancada en su escritorio… ¿cuántos?, ¿seis años por lo menos?

Cierto que en todo ese tiempo había publicado más de setenta artículos sin mayores dificultades, pero ese en concreto se le había atragantado. Infinidad de veces se sentó frente al ordenador con el firme propósito de terminarlo, pero nunca estaba satisfecho con el resultado. Tal vez era demasiado exigente consigo mismo…

Recordó el consejo: cuando te bloquees, para y sal a caminar.

La tarde estaba brumosa y desapacible, aun así decidió probar suerte. Tal vez un paseo por la playa le ayudase a desenredar las ideas.

Y fue entonces, por azar y en medio de la niebla, cuando se encontró con ella: Han pasado seis largos años… No necesitaron decirse nada más, sus miradas hablaron por los dos. Aquel apasionado abrazo fue más que suficiente, ahí estaba su musa sonriéndole otra vez.

El artículo se publicó a la mañana siguiente.