La niña que tenía mucho cuento

Madrid, barrio de Carabanchel, un 6 de enero… hacía un frío pelón pero la niña quería estrenar sus regalos.

Después de comer, bien abrigados, salimos a la calle a pasear a “Cristina” en su cochecito y presumir de cartera. Blanca y ribeteada de azul, esa fue mi primera cartera y ese sería mi primer año escolar.

Al llegar a General Ricardos subimos a casa de la madrina, los Reyes habían dejado otro regalo para mí. Ahora la cartera pesaba un poco más, dentro guardaba el cuento troquelado de “La ratita presumida”. Con semejante peso ya tenía la excusa perfecta para regresar a casa en brazos de mi padre y endosarle a mi madre el cochecito y la muñeca.

Y es que la niña… tenía mucho cuento.

En la foto me acompañan Cristina en su cochecito y mis dos “Reyes Magos”

Final feliz del cuento

Surgió el amor y cambió el cuento.

Paseaban felices cogidos de la mano entre los helechos de aquel bosque frondoso.

Ella, envuelta siempre en su capa roja, se acurrucó entre sus brazos.

Y él, feroz, se la comió… a besos.


Xurdiu o amor e mudou o conto.

Paseaban ledos collidos da man entre os fentos daquela fraga frondosa.

Ela, envolta sempre na súa carapucha vermella, acubillouse nos seus brazos.

Él, feroz, comeuna… a bicos.